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Esta es una de las historias pequeñas que jalonan y dan sentido a un pueblo como ESQUEL, enclavado en la precordillera del Nor-Oeste del Chubut.
Esquel nació con el canto coral de los galeses y se hizo dueño de las montañas con el CLUB ANDINO ESQUEL. Hace 43 años un grupo de vecinos y vecinas hicieron suyo el viejo sendero que en la montaña habían abierto los soldados del Regimiento21 de Caballería de Montaña.
Construyeron un refugio precario y se lanzaron a conquistar todas las cumbres, gozar los valles y se iniciaron en la aventura de esquiar. Fabricaron sus primeros esquies con madera, inventaron herrajes y esquiaron con zapatos y hasta con alpargatas.
Sabían que iniciaban una historia.
Muchachos que hoy son abuelos se sumaron al núcleo inicial. Un día, para ordenar mejor la actividad que en invierno era el esquí y en verano el montañismo, se reunieron en el llano, hicieron una Asamblea, compraron un sello y tomaron un nombre CLUB ANDINO ESQUEL.
Así, simplemente así, una aldea de apenas 3.000 almas, conquistó sus montañas, sus valles y se hizo andinista y ganó el vértigo del esquí. La montaña fue su ámbito porque les enseñó sus secretos y estos transmitieron a sus novias, esposas, hijos y ahora nieto. Alternaban el deporte con la organización de fiestas que aún hoy están en vigencia.
De pronto se vincularon con entidades hermanas y el CLUB ANDINO fue adquiriendo importancia y empezó a competir.
La Aldea creció y se transformó en ciudad. El grupo de soñadores creció junto a ella. El viejo refugio fue reemplazado por el actual de 600 m cubiertos. Se empezaron a organizar competencias nacionales e internacionales y el club fue reconocido por la FEDERACIÓN ARGENTINA DE ESQUI Y ANDINISMO (F.A.S.A.).
Hoy cuenta con más de 600 socios y 200 alumnos de las escuelas de Esquí y Snowboard (iniciada en la temporada 2000). Un equipo de profesores de alto nivel, algunos ex alumnos de las escuelas dictan las clases con la modernas técnicas del esquí y el snowboard.
El Club Andino mantiene su política de hacer factible el acceso a éstas actividades al mayor número posible de chicos y jóvenes. Convirtió la vieja senda en un camino por donde transitan cómodamente los automotores, sin pensar quizás en el alto esfuerzo que demandó su trazado.
Aquellos que fueron pioneros del esquí y el andinismo ven como su lugar se transformó en un importante CENTRO DE ESQUI: LA HOYA y sin embargo siguen aportando su cuota de fe construyendo para el mañana, para el futuro.
El pueblo ha crecido. Lo que ayer fue un núcleo de amigos hoy es una comunidad que lucha para construir su SEDE SOCIAL, con la misma esperanza de no renunciar a la vieja conquista de la nieve, de las cumbres y de los senderos que llevan a los valles áltos donde se aprende a CONVIVIR Y A COMPARTIR LA MEJOR ESCUELA DE LA VIDA.
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